LA NOCHE DE UN DÍA DURO
Por: Ángel López Santizo
A la memoria de Chris Witchhunter
La ciudad de Guatemala amaneció inmersa en una densa e inusual bruma, todo parecía transcurrir más lento bajo la levedad de la brisa; en las esquinas los diarios mostraban en portada la imagen de un joven colgado luego de ser quemado vivo, acusado de asalto y violación, algo que en un país donde se linchan cinco personas al mes no es noticia, pero que siendo el día 17 de septiembre no dejaba de recordarnos un poco el estado en el que, de ser cierta la leyenda, sin lugar a dudas quedaron los ciudadanos de la vieja Sodoma luego de una inmisericorde lluvia de fuego y azufre.
Y es que ese nombre venía dando vuelta en nuestras mentes con insistencia desde hace tres meses cuando se supo del arribo de los alemanes Sodom, una banda que en Guatemala empezó a sonar a finales de los años ochenta en el programa que Roberto González, Blacko, dirigiera en la emisora La Voz del Hogar; posteriormente tomaría más fuerza en Revolución Rock, con su álbum en vivo The mortal way of live.
El resto del día transcurrió entre la normalidad de los horarios y las llamadas de los viejos amigos, constatando si aún nos gustaba la misma música y, de ser así, si aún nos acordábamos de dicha banda cuyos LP´s empezaban a desempolvar con la esperanza de un autógrafo. Pasadas las siete de la noche, por fin la llegada al centro histórico, donde se encuentra La Bodeguita del Centro, un sitio que a mediados de los noventa nació como la réplica de uno existente en La Habana, Cuba, con el fin de ser un centro cultural y a la vez un asidero para los intelectuales de izquierda. Pero en un país donde nadie lee y la izquierda nunca se ha consolidado con partidos que han desaparecido una y otra vez al no lograr ni el 5% de votos básicos, pasados unos años quedó en el olvido, utilizándose de vez en cuando como sala de conciertos.
El sector es la parte de la ciudad donde se concentra el área de trabajo de una cada vez más grande comunidad de travestis, quienes al ver tanta gente de negro optaron por irse a las esquinas aledañas. Lo primero que nos topamos fue a los viejos amigos de El Salvador y de Nicaragua. Las primeras cervezas fueron en un sitio donde en grandes pantallas transmitían un encuentro de futbol local. Aún quedaba algo de cola para cuando llegamos. Minutos más tarde hicieron acto de presencia los integrantes de Sodom, era el momento preciso para entrar: el ambiente era cálido, infinidad de rostros conocidos, todos aglutinándose al frente gritando al unísono el nombre de la banda estelar.
Desde el segundo nivel la vista era impresionante, pero, tratándose de esta banda, había que estar en el mosh (slamdance) por lo menos una vez. Habíamos esperado muchísimos años para ese minuto y de pronto se dio, Tom “Angelripper”, Bobby Schottkowski y Bernd Kost en el escenario. A mi mente volvió el 7 de agosto de 1993, cuando en el salón Guatemala Musical Blasphemous tocaba un cover de Blasphemer; en esa época nunca hubiéramos imaginado tenerlos acá, y yo estaba ahí, entre aquella multitud que se estrellaba inmisericorde una contra la otra y con los integrantes de Sodom a menos de dos metros de distancia. Era algo que en definitiva costaba creer, más aún cuando anunciaron Sodomy & lust, y luego a Blasphemer, Witching metal y Bombenhagel.
Realmente a mi me gustan únicamente los primeros discos de Sodom, pero el concierto fue algo que viví de una manera impresionante de principio a fin. Era la primera vez que veía en concierto a una de mis bandas de metal favoritas y realmente superó todas mis expectativas. Fue como estar en un ‘remake’ de The mortal way of live.
Al salir, la gente deambulaba por todas partes, algunos en busca del camino a sus casas, otros en busca de alguna cantina aún abierta y la lluvia empezaba a tomar fuerza; uno que otro envase quebrado en la vía pública nos recordaba que aunque la civilización ya está aquí, algunos aún no se han enterado.
:. Envíe sus noticias de lanzamientos, conciertos y eventos relacionados con el Metal
al correo electrónico contacto@melodiasenacero.com o a través de la sección Contacto .:
|