FILOSOFÍA EN EL TOCADOR
Marqués de Sade
1969
Filosofía en el tocador es un libro que al mejor estilo de Donatien Alphonse François, comúnmente llamado Marqués de Sade, se apoya en personajes psicológicamente muy planos y con vidas extremadamente corrientes para denunciar la nociva influencia del Estado y la Iglesia –sobre todo la apostólica romana– en las formas de ejercer la sexualidad en las personas de a pie en el siglo XVIII.
Por ello no es de extrañar que Sade haya elegido a Eugenia, una joven virgen y de clase media, para protagonizar la obra que aparte de relatar sus continuas exploraciones en cosmos de lo mundano no solo con hombres sino con mujeres de todos los credos y estirpes, también señale con una notable sutileza las extralimitaciones de la Iglesia en su intención por conservar pura y libre de pecado a la Francia del inexpugnable Luis XIV.
De allí que Sade utilice algunos pasajes del libro para demostrar por medio de ejemplos reales y muy concretos las consecuencias nefastas de seguir sin el más mínimo recato cada una de las observaciones que sobre la carne han elevado –no siempre con las mejores intenciones– los doctores de la fe desde que la Iglesia de Pablo se extendió por el mundo de la mano del primer Cesar.
No obstante, el libro no solo se encarga de recrear las aventuras eróticas de una mujer reprimida por la hipocresía dogmatica de Roma, sino que, por primera vez, el autor se aventura en la compleja tarea de advertir sobre los riesgos de algunas de las enfermedades de transmisión sexual más comunes en aquella época, hecho que finalmente lo conduciría a la cárcel por considerársele rebelde e incitador a la herejía.
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LA EDAD DE LA RAZÓN
Jean Paul Sartre y Thomas Paine
1945
Apoyado en hechos reales del siglo XVIII, La edad de la razón critica la falta de coherencia de la iglesia católica contemporánea para administrar la confianza que tan inmerecidamente se ganó por parte de los fieles con el pasar de los siglos.
En el texto, los autores señalan a la corrupción y las ansias desmedidas de poder como los principios gravitantes que han dominado a los pontífices desde que el clero recibió el apoyo del imperio romano tras el mandato de Julio Cesar.
Asimismo, Paine y Sartre fustigan a la sociedad francesa de la época por no controvertir con elementos claros de juicio las aberraciones ideológicas que la iglesia impone a sus ciudadanos, so pena de convertirse en siervos ajenos a la causa y por lo tanto proclives a la herejía y al servicio de la oscuridad.
De allí que los autores hayan elegido el título del libro, pues aunque por aquella época Francia gozaba de un florecimiento conceptual en áreas como la política y la sociología, por el otro se negaba a terminar de madurar procesos colectivos de liberación, como por ejemplo los que tenían que ver con el yugo que suponían las cortapisas morales que sin fundamento elevaba la Iglesia y apoyaba el estado civil francés.
Pese a que el texto fue recibido con reservas tanto en Europa como en América por el temor a un resurgimiento Deista (filosofía religiosa que deriva la existencia y la naturaleza de dios de la razón y la experiencia personal), estimuló, al igual que otros textos también de escritores galos, el debate acerca de las intromisiones de la Iglesia en el ejercicio de gobierno, lo que a la postre derivó en la separación de poderes y la adopción de nuevos estatutos constitucionales como estados laicos de muchos países a ambos lados del Atlántico.
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