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El BMEfest es el festival anual organizado por BME, un medio dedicado a la comunidad de la modificación corporal (body modification en inglés), que fue creado por Shannon Tarret al observar que no existían espacios para las personas adeptas a estos cambios físicos extremos.
Vale anotar que las modificaciones corporales no son nuevas ni exclusivas de metaleros, hoppers, punkeros, jóvenes o de décadas recientes. Ellas se han dado a través de la historia y las culturas. Algo tan simple como las perforaciones que se les hacen a las niñas en las orejas son modificaciones corporales. Esta es una de las razones por la que resulta pertinente sacar dicha discusión de la ética juvenil; además, porque muchas de las personas que poseen tatuajes o practican la modificación corporal no caen en esta categoría, así en el texto de Altavoz la definición de juventud se pueda interpretar como una condición que no tiene nada que ver con la edad. También es importante resaltar que muchas modificaciones corporales se dan durante toda la vida o son permanentes, por lo que no quedan limitadas a la condición juvenil, lo que sea que ésta signifique.
Las modificaciones corporales extremas más populares son los tatuajes y los piercings. No todos son iguales y no se hacen siempre por razones estéticas o públicas. En el caso de los tatuajes, hay tres técnicas comunes hoy día: La primera es el tatuaje con tinta, el cual consiste en pintar la piel empleando agujas. Pero también se están expandiendo ahora las técnicas del branding y la escarificación.
El branding es cuando se plasma el diseño en la piel mediante quemado, como se hace con el ganado, en el que se utiliza un molde de hierro que después es puesto al rojo vivo para dejar la señal en la piel. Sirva como ejemplo Glen Benton, vocalista de Deicide y Vital Remains, quien tiene un anticristo en la frente hecho mediante este procedimiento.
En la escarificación, lo que se hace es quitar piel con un bisturí para que el diseño se de por el proceso de cicatrización. Así, se plasma sobre la piel el gráfico deseado, pero en lugar de rellenarlo con tinta, se quita con un bisturí el relleno, haciendo que la cicatriz tome la forma del diseño.
Los implantes
Otra técnica de modificación corporal son los implantes. En Medellín se acostumbra verlos en silicona, pero existen también otros conocidos como implantes transdérmicos, que no es otra cosa que ubicar un objeto por debajo de la piel.
Los implantes hacen parte ya de procesos de cirugías estéticas a las que muchas personas de la ciudad está recurriendo para alterar su apariencia física. Si bien en la comunidad de modificación corporal la cita al quirófano resulta más en transformaciones zoomorfas (como el famoso hombre lagarto o Katzen, conocida ésta como la mujer gata), la verdad es que las transformaciones extremas, las cuales son bastante criticadas bajo argumentos morales o éticos, ahora hacen parte de la cotidianidad del mundo actual.
Alguien puede decir que no es lo mismo, pero sería una discusión más estética que ética, y sería tan improductiva como hablar sobre el metal y el vallenato, pues nunca se llegaría a un acuerdo si ambos géneros no son del agrado de los interlocutores. El aspecto ético quedó superado cuando los implantes y las cirugías estéticas se convirtieron en algo que hasta las niñas de 15 años ansían y que la sociedad, sin ningún problema, ha respaldado y publicitado.
Desde estas aspiraciones estéticas, se dan casos de personas que podrían participar en un BMEfest y ser parte de la comunidad de modificación corporal, sea el caso de Hao Lulu, una ciudadana china que en el 2003 anunció que se sometería a seis meses de cirugía estética para cambiar todas las partes de su cuerpo, pues, según ella, le ayudaría en su carrera como actriz. La ‘primera nena artificial de China’, como fue bautizada esta Cher asiática, es un ejemplo de lo cotidiano que se ha ido tornando la modificación corporal extrema.
Particularmente, en Colombia hay muchos ejemplos de mujeres que se han hecho varías cirugías estéticas que pasan por sus nalgas, senos, orejas, labios y dedos, pero aún no ha aparecido la primera mujer u hombre que este en un proceso de transformación zoomorfa.
Rompiendo la piel
El uso de piercings se viene popularizando bastante en la ciudad de Medellín (y Colombia, claro está), y es común verlos en muchos tipos de personas que no caerían propiamente en las categorías de jóvenes, metaleros, punkeros o hoppers, como menciona el documento de Altavoz, y ubicándolos en lugares insospechados para muchos por su escasa expresividad estética, como son los genitales. Dicho crecimiento y apropiación de este artículo puede verse como un síntoma de que en Medellín las barreras mentales se están expandiendo y las custodiadas tradiciones antioqueñas están ahora permeadas por prácticas extranjeras.
En las prácticas de la modificación corporal también hay procedimientos que tienen que ver con las cirugías en los genitales. Una bastante conocida por realizarse desde tiempos memorables es la castración, llamada nulificación por algunos practicantes de la modificación corporal. Esta amputación del miembro sexual no se presenta únicamente en los hombres, sino que también es hecha en mujeres al seccionarse el clítoris.
Pero estas no son las únicas cirugías que se hacen. Existen también la subincisión, que es hacerse un corte parcial del miembro (no solo genital), y la bisección, donde, por ejemplo, el pene es totalmente partido a la mitad (como lo hizo Shannon Tarret).
Preguntarse el por qué de estas cirugías puede ser una pregunta con una respuesta sencilla pero a la vez inconclusa y discutible por muchas mentes anacrónicas y herméticas: gusto estético y/o placer.
Sexualidad y modificación
La relación entre la sexualidad y la modificación corporal siempre ha estado ahí y el ejemplo más común es el de los implantes mamarios de silicona, donde puede recordarse a Lolo Ferrari, una actriz porno que murió hace ya algunos años y la cual tenía, tal vez, los implantes de silicona más grandes del mundo. Lolo pasó por 22 operaciones de aumento de busto con silicona. Al final alcanzó un tamaño de 180 cms, que si se compara con los 90cms de una reina (sus cuestionados 90-60-90), es posible tener una idea del tamaño de sus implantes. Además, se decía que pesaban alrededor 2.8 kg. cada uno, algo así como una talla 36F, y un volumen de 3 litros.
Una modificación que funcionaba como fetiche pero que no requería de cirugía, aunque su alteración era permanente, es la de los pies de las mujeres chinas, una práctica que se dio hasta comienzos del siglo pasado y que se extendió por unos mil años. Allí, cuando las niñas alcanzaban unos seis años de edad, se les vendaban los pies para que éstos no crecieran más, pero inevitablemente se deformaban.
Está también el uso de los corsets, una práctica que permite una reducción de la cintura hasta de 38 centímetros, y cuyo uso no se reduce al género femenino pues en siglos anteriores llegó a ser un artículo masculino. Si bien el corset socialmente se usa con fines estéticos, la reducción drástica de cintura aún se realiza, y se da dentro de la comunidad de modificación corporal o en el sadomasoquismo. En círculos más amplios, el uso de fajas, quitarse costillas o las dietas que conducen a la anorexia son prácticas sociales más difundidas y apetecidas que conducen a patrones estéticos más largamente propagados.
Socialmente no aceptado
La modificación corporal extrema es más común de lo que se cree. Si bien algunas de ellas se salen de la “norma” y son relegadas a mundos underground como puede ser el del metal, eso no hace que una gran cantidad de estas modificaciones a las que se ha sometido gente aceptada socialmente como bella, no sean menos extremas, dolorosas y simplemente estéticas.
El tatuaje se ha diseminado enormemente en las cejas, labios y ojos de muchas mujeres, y es algo normal, aunque se diga que los otros tatuajes son distintos. Cortarse el miembro viril a la mitad no debe ser menos disfuncional en términos biológicos o hasta psicológicos que ponerse implantes mamarios, y querer parecer un tigre o un lagarto no es más dispendioso que todas las cirugías por las que pasan las reinas, modelos y miembros de la farándula. Un caso famoso es el de Cindy Jackson, cantante del grupo The Dollz, quien se ha hecho cirugías por un monto de 100.000 dólares. Jakson afirma que en Hollywood muchas personas se han hecho tantas cirugías como ella, pero que no se atreven a admitirlo.
También están los casos de cirugías estéticas llamadas “tradicionales”, que han dado como resultado lo que mucha gente denomina como monstruosidades. Dos casos famosos son el de los labios de Pete Burns, exvocalista de Dead or Alive, quien ahora posee unos labios más prominentes que Angelina Jolie, y el de Jocelyn Wildenstein, una mujer de la alta sociedad europea quién de tanto operarse el rostro (se dice que se ha realizado alrededor de 30 cirugías) ha recibido el apodo de la mujer leona, aunque no tiene el atractivo y el exotismo de Katzen.
Una artista plástica que ha cuestionado los cánones de la belleza femenina ha sido la francesa Orlan, quien desde 1990 se ha sometido a una serie de cirugías plásticas con el fin de que su cuerpo sea moldeado con base en diferentes obras de arte. Sus cirugías han sido grabadas en video y en ellas se observa cómo la artista es intervenida mientras ella presencia las operaciones o simplemente lee un libro, algo que puede interpretarse como lo cotidiano que se ha convertido la cirugía plástica en el mundo hoy en día.
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