Convicciones satánicas y un grito ante la ley, por eso se conoce a la banda, por sus problemas y sus comentarios álgidos y de fuerte distancia. También se habla mucho de su inclinación pedófila, de un homosexualismo revestido bajo la figura de Satanás, puesto que ello, según dicen, aprueba la libertad, reprueba todo aquello católico-apostólico-romano y anuncia el advenimiento del placer y la furia y las llamas. Eso dicen.
Aunque esa denotada beligerancia en escena, y por fuera de ella, no siempre sale como el grupo quisiera, y ya son varias las ocasiones en las que sus integrantes han visitado la cárcel por instigar a la violencia, por golpear homosexuales. Y allí empiezan las contrariedades comunes y se pregunta uno si ellos se equivocan, o si es la insoportable levedad del ser la que lleva a algunos homínidos a hablar por instinto natural, por un simple impulso de comunicación animal.
Gorgoroth hizo parte del círculo noruego, de allí que aprobara, y apruebe aún, actos como la incineración de las iglesias cristianas. Actos que se dieron en los noventa en este país del noroeste de la península escandinava, donde la mayoría de sus habitantes son agnósticos, otros son protestantes y otros, bastantes, continúan apegados a la mitología nórdica. Un país donde sí existe libertad de culto, que posee una diversidad creciente de creencias y estilos de vida, y donde gran parte de su población manifiesta tolerancia y apertura hacia otros dogmas.
Tolerancia que se acaba y que condena, con razón quizá, cuando las bandas, y entre ellas la que motiva estas palabras, lanzan declaraciones fulminantes acerca de la conflagración de templos religiosos:
“La quema de iglesias y todo eso, son cosas que por supuesto apoyo al 100% y que se deberían seguir haciendo. Tenemos que hacer desaparecer cada rastro de las raíces que el cristianismo y el semitismo tiene para ofrecer a este mundo. El satanismo es libertad para el crecimiento individual para convertirse en superhombre. Cada hombre que nace para ser rey, se convierte en rey. ¡Cada hombre que nace para ser esclavo no conoce a Satán!”, dijo Gaahl (el hasta no hace mucho vocalista de Gorgoroth) en el documental ‘Metal: A Headbanger’s Journey’, producido en 2006 por el antropólogo canadiense Sam Dunn y Scott McFadyen.
Si bien es reconocida por su violencia y por su categórico black metal, la agrupación de Infernus se ha permitido ciertas licencias que a algunas bandas fácilmente las hubiese sacado del protagonismo y/o quitado el respeto que pudiesen tener. Sin embargo, algunas personas ven en sus últimas producciones y en el hecho de haber grabado un video musical, la oportunidad para tildarla de vendida, es decir, que se ‘caspearon’, y la apartan con un desconocimiento de causa, con un radicalismo mal enfundado y necio.
Y para necios, Gorgoroth. Para desdeñar del mundo que le rodea tiene claro que debe transmitir la anunciada y la manida muerte de dios, por eso su música a ello le apuesta no con tremendas composiciones de variaciones complejas y orquestadas, o con letras profundas de escritores trashumantes, pues "a veces podemos decir más con un simple gruñido que con la lógica superficial de las palabras", dijo alguna vez Eustaquio Goicoechea.
Para muchos, lo más reciente no representa lo que la banda fue en sus mejores momentos, en producciones como ‘Pentagram’ y ‘Antichrist’, pero es una banda capaz de expresar con su música lo que líricamente proclama. Lo mismo que hace en el único video que a la fecha ha realizado, donde entre tomas rojas y censuradas pone de manifiesto su mirada sobre el mundo, aunque MTV, en un inocuo llamado al pudor, procura conservar un puritanismo desdeñado distorsionando unas tetas, una pubis y un pene. Como si el mundo no conociera y tuviera ya suficiente ilustración con un Abu Ghraib, ignorando que la realidad siempre supera la ficción.
Texto escrito para la revista Letra Oculta
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