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Metal: La construcción del acero en tres actos

Ediciones anteriores
  · ACTO NÚMERO UNO
La extracción del acero

· ACTO INTERMEDIO
Aleaciones del metal

· ACTO NÚMERO TRES
La obra del metal


 

ACTO NÚMERO DOS
La forma del acero

Están terminando los años 80. Hacer música, Metal, en la ciudad, toma un importante giro. El ímpetu anarquista que caracterizó el comienzo de este género en Medellín, si bien no desaparece por completo, toma diversas formas. Esos colores oscuros que identifican la escena comienzan aparecer; ya no es sólo la locura juvenil de unos pocos. El “metal medallo” comienza a moldearse, sus melodías en acero pasan a explorar las tendencias que se dan en la época.

Grupos como Masacre, Maleficarum, Ekhymosis, entre otros, son la muestra de que los sonidos del metal están cambiando. Vienen nuevas técnicas, nuevas ideas, nuevos sentimientos, y con ello una exploración de cada banda. Una búsqueda por la especialización, por la diferenciación tanto lírica como instrumental.

El sonido violento que se engendraba en cada uno de los instrumentos pasó a ser cada vez más diferenciable. Arribaron los géneros: el black, el death, el trash, el gore, el dark, el heavy y las majestuosas imágenes del glam, formas que más adelante han de mutar y convertir el Metal en todo un universo complejo de sonidos e ideas.

En Medellín, y en todo el país, se recrudece la violencia. Eran tiempos del narcotráfico, la corrupción, la violencia, los atentados, sucesos que inspiraron y fecundaron desde lo más profundo un hito de la música local: Masacre, banda exponente del death metal en Medellín, que tomó ese entorno agreste, avasallador y desolador de los campos, el terror latente y los gritos ahogados de desesperados en todo el territorio nacional, para retratar una Colombia amarga, fría y agonizante, a través de estridentes guitarras, potentes bajos, abatidas baterías y una desgarradora voz que comenzó a hacer poesía con el dolor del pueblo que se desangra.

   

Alex Oquendo, vocalista y líder de Masacre, dice que la banda: “Está narrando una realidad: la que está sintiendo la ciudad, que es el desespero ante esa violencia”. Con esa misma precisión para describir lo que hace el grupo, comenta acerca de lo que es el death metal para él, uno de los fundadores del género en la ciudad: “el death metal es muerte total, una realidad, es la violencia. Le cantamos a la muerte, en adoración a ella un poco, pero también en contra de la problemática, a la forma como muere la gente. De cómo se destruye el país a si mismo. Hemos creado la violencia e igualmente nos hemos aniquilado”. Su música tuvo tanta fuerza y acogida en el público, que lograron que sus sonidos trascendieran el perímetro nacional, enviando así su primer álbum Reqviem a Francia, donde fue prensado por la disquera Osmose productions.

Otras bandas optaron por diferentes estilos: guitarras aún más veloces, baterías punzantes, voces guturales o gritos sostenidos, pendencieros; melodiosos punteos, ritmos más lentos y evocadores de placenteros momentos, fantasías caballerescas del medioevo, mágicos universos de calabozos y dragones, entre otros, pasaron a formar parte del Metal en la ciudad.

Alex Oquendo, Toño, Bull Metal (Masacre)
Fotografía: Archivo Román González ©

Sus letras, de igual manera, reflejan un tinte que ha sido tocado por este mismo género en otros países: existencialismo, Metal que le canta a la muerte, el ensueño

por épocas de antaño. Mundos marcados por lo oculto, la cruda realidad que recuerda la batalla, los sentimientos religiosos y paganos, la vida, la muerte, el odio, el amor, la belleza y lo grotesco, la inefable dualidad con que se construye y deconstruye el mundo y los seres humanos.

El Metal empieza a determinarse como un movimiento que concibe distintas maneras de ver el mundo. Pero no se queda arraigada en esta pequeña Villa. Sus sonidos nos transportan, nos llevan a conocer nuevos mundos y espectros a los que hasta entonces resultaba imposible sumergirse de otra manera.

Ya en nuestro territorio conocíamos bandas como Kraken, que con su técnica fácilmente podemos ubicar dentro del heavy metal. Al mismo género se agregó Ekhymosis, por lo menos en sus comienzos, pues luego mostró un sonido más fuerte y que más adelante, no cansado de explorar, comenzó a desvanecerse hasta desaparecer.

Por otro lado, una banda con una trayectoria también importante: Maleficarum. Un sonido blasfemo, maldito, black metal puro. Avasallador desde su velocidad y sus líricas profanas, inspiradas en espíritus malevos, dioses arcanos, guerreros del averno. Una manifestación artística que se ve como una fuerte oposición al establecimiento moral judeo–cristiano de la ciudad, pero no necesariamente como una práctica religiosa. Aunque ella sea una generalización, un estigma que se le ha dado al Metal, en todas sus derivaciones, para denigrarlo y desconocerlo como una tendencia artística y filosófica, un movimiento oscuro.

Manitú, Malevolent, Maleficarum, Sargatanas Nebiros, el mismo Parabellum, Thy Anthicrist, los inicios de Tenebrarum, y la imagen proyectada por grupos que no propiamente se relacionaban con el black metal, como Masacre y Reencarnación, son una muestra de ello.

El “metal medallo” que conocimos en un principio tiene ya una amplia gama de grises y un fuerte negro oscuro. Los años pasan, los noventas llegan, no pasan de largo, dejan tendencias y siguen su trayecto inexorable. Década de más encuentros. La variedad de sonidos parece no detenerse. El crecimiento es a pulso. Los discursos y maneras de ver el mundo están en continua construcción.

Muchos géneros del metal han surgido para entonces y sus sonidos se hacen cada vez más identificables. Se cuenta ya con el trash, música rápida y líricas acentuadas en un sentido social y de desesperanza humana, como el de Lipthopia y Wichtrap, el death de Masacre y Athanator, el sonido visceral del gore, el heavy de Kraken y Ascariz, y con el black de Typhon, Maleficarum y Mario Aponte con su grupo Manitú. Muchas nuevas maneras de sonar y abordar la existencia de este espacio material. Sin ignorar géneros como el dark, el doom y el folk, que son más una apropiación de los sonidos y líricas escandinavas.

Con el paso de los años las exploraciones sonoras han sido más diversas, y aunque se preserva el empirismo entre lo músicos, la técnica llama. El deseo aqueja, el arte por el arte lo amerita.

Comienzan a implantarse dentro del sonido del Metal instrumentos de corte clásico de forma permanente. El violín, ejecutado por David Rivera en Tenebrarum, alimentado por líricas guturales desde lo oscuro, la guerra y la muerte, dieron un toque inexplorado al metal de Medellín. Se introduce una nueva atmósfera, la fragmentación entre los géneros es cada vez más evidente. Aunque este instrumento, con el mismo David Rivera siendo bastante joven, fue utilizado en su momento Reencarnación, para la canción Reencarnación segunda parte, en un álbum que se conoce como el LP plateado.
Igualmente, se hace uso de un instrumento que si bien ya se había incorporado en algunas bandas, no tuvo tanta acentuación como hasta entonces: el teclado, y con él el sintetizador y el uso del piano. Sonidos ambientales, macabros y mórbidos. Desde los países bajos arriban armonías que nos recuerdan el sádico de antaño. Metal gótico que se alimentó de nuevas temáticas e incluso nuevos dioses, literarios algunos, como Bram Stocker, Edgar Allan Poe y el conde de Lautreamont, y otros encantos alimentados desde la poesía y el cine.

Este Metal gótico, embellecido desde lo telúrico, también cautivó la atención de muchos debido a que en medio de sus bellas melodías del terror, tomaban parte seductoras voces femeninas, voces escalofriantemente divinas que nos transportan por el envilecido medioevo con su furor por la oscuridad, la pasión por la sangre y nos rememoran ese noctámbulo ciudadano que en ocasiones se muestra un poco taciturno.

El Metal, amén a su constante búsqueda e intención por reafirmarse, ha demostrado ser más que una diversidad de géneros musicales, pues como afirma Hugo Caro, promotor de eventos de Metal y cabeza visible de Rock Symphony Productions: “el Metal es un movimiento artístico, un movimiento cultural, por encima de cualquier cosa”.

Entre esta explosión de géneros y bandas acontecida en la ciudad, surge de la misma manera un problema de definiciones. Las vertientes del Metal han sido tan diversas y su proliferación tan amplia, en tan corto tiempo, que esas mismas divisiones que en un principio aparecían tan claras y hasta herméticas, en ocasiones se han hecho lo suficientemente difusas como para no poder ser demarcadas con certeza. Sus límites parecen en ocasiones diluirse. ¿Cómo clasificar esas nuevas mixturas?

:. Ver el acto intermedio: Aleaciones del metal .: