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Iniciado el año 93 todo marchaba de buena forma. En ese momento empezaron a surgir tras las rendijas ciertos imitadores que fueron definidos con el despectivo de “posers”. Tenerlos en su sitio, lejos de la verdadera escena, fue un nuevo trabajo para la Black Metal Maphia y su cuerpo armado, la Black Militia. Durante este año Emperor publica un EP homónimo; Satyricon saca Dark medieval times, su primer disco; y Burzum, a pesar de su arduo trabajo dentro de la organización, continúa su labor musical. Elementos que empiezan a llamar la atención sobre la escena noruega, generando que algunas disqueras extranjeras se interesen por su música y se atrevan a lanzar propuestas, pero estas son rechazadas en su mayoría por tener un ánimo mercantilista. Igualmente, este año trajo un hecho que cambió el curso del Metal nórdico: el 11 de agosto Euronymous fue hallado muerto en la escalera de su edificio a causa de 23 cuchilladas por todo el cuerpo. En abril del 94 Count Grishnackh resulta condenado a 24 años de cárcel por este asesinato, que en un inicio se consideró perpetrado por integrantes de bandas finlandesas.
Durante ese 1994, Darkthrone publica Transilvanian hunger, en el que incluyen cuatro temas cuyas letras fueron escritas por Grishnackh; sale Hvis Lyset tar oss, un álbum que Burzum había grabado en 1992; y Emperor saca el EP As the shadows rise, seguido de su primer disco In the nightside eclipse.
Año mismo en el que la escena Black Metal de Noruega sufrió cambios de gran trascendencia. Faust, de Emperor, fue condenado a 14 años de prisión por el homicidio de un homosexual; Samoth, por ser cómplice de la quema de iglesias, le dieron dos años de encierro; así mismo, otros miembros de la Black Metal Maphia fueron a cumplir diversas condenas, y por ello los “posers” y las grandes disqueras lograron penetrar con más tranquilidad y lograron llenar sus arcas a placer. Las agrupaciones que antaño habían sido el símbolo de la misantropía y el retorno de las tinieblas, pasaron a convertirse en franquicias, bastante rentables por cierto, llegando a producir vergonzosos acoples con bandas comerciales; además, las bandas de Black Metal empezaron a contarse por cientos, aún cuando no aportaban nada original y su malignidad era gestada desde la comodidad de una agencia de publicidad. Llegaron entonces las grandes giras y los cientos de niños con crucecitas invertidas para asustar a los compañeritos del colegio y todo lo demás que no es necesario explicar a estas alturas. Sucedió de esta forma lo mismo que tanto se había criticado de la escena Death Metal de Tampa Florida a finales de los años ochenta.
Hay que señalar que contrario a lo que muchos medios erróneamente han señalado, el Black Metal no es parte de la Church of Satan, si bien algunos integrantes de las bandas de dicho género han basado su vida en lo escrito por Antón Szandor Lavey. La iglesia, como todos lo saben, desde mediados de los años setenta marcó cierta distancia, con algunas excepciones, con las agrupaciones de Rock, convirtiéndose en una hermética élite conformada por empresarios, políticos, militares, intelectuales y estrellas del Pop. Es innegable que hay lineamientos compartidos por la Church of Satan y el satanismo arcano, como la simpatía por el darwinismo social, la división de clases y de razas, así como el tener la arrogancia como principio moral, en clara anteposición a la humildad y el amor por los fracasados predicada por el cristianismo y otras doctrinas parias. De igual forma, hay cosas que dividen estas dos corrientes, por ejemplo: el profundo interés mitológico por parte del Black Metal, que difiere rotundamente del ultramaterialismo pragmático y hedonista proclamado por Lavey.
Es este, pues, apenas un esbozo donde se enuncian los puntos principales de la historia del Black Metal. Para profundizar en el tema, puede consultarse el libro Lord of chaos, escrito por los periodistas Michael Moynihan y Didrik Søderlind, en el que se hace una pesquisa a fondo sobre este movimiento.
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