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VENOM: ESE EXTRAÑO GUSTO POR LO POLÍTICAMENTE INCORRECTO

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Por: Ángel López Santizo

Eso que comúnmente suelen denominar como el mal, es un concepto que ha venido intrínseco a la idiosincrasia humana desde sus mismos orígenes; es rastreable desde culturas tan antiguas como la egipcia o la caldea, tanto en su vertiente literaria y filosófica como religiosa, no porque sea el mal en sí, sino porque a lo largo de estos últimos dos mil años se le ha etiquetado como tal, lo que no implica que debido a dicha etiqueta haya desaparecido.

Todos esos cultos antiguos han pasado a ser simplemente la fuente prohibida de la que artistas y literatos beben el embriagante brebaje que les incita a nuevas y terroríficas obras. Lo podemos hallar, sobre todo, en el romanticismo; una vez sacada de temporada toda la maquinaria creada por la inquisición para perseguirlo, simplemente se le agregó
durante el medioevo ese halo de misterio prohibitivo que aún le caracteriza.

Autores como El Marqués de Sade, Bram Stoker, Algernon Blackwood, Arthur Machen, Edgar Allan Poe, Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud, El Conde de Lautréamont, Howard Philips Lovecraft y muchos más, abordaron desde su visión personal la estética del mal.

Tendencia a la que el rock no es ajena. A partir de los años sesenta, bandas tan underground como Coven y Black Widow, y otras más conocidas como Black Sabbath y AC/DC, convirtieron en punto focal de su propuesta musical dicha estética, tal y como en occidente se le tipifica. Pero es quizá en Coven donde más hondas raíces echó el concepto, siendo ésta una agrupación que ya en el año 1969 sacaba un disco de puro rock n´ roll con el sugerente título Witchcraft, destroys minds & reaps souls, en el cual incluían nada menos que una misa negra.

Dicha banda no trascendió ni su disco se convirtió en la mina de oro que lograron labrarse otras, pero quedó sí como un precedente. Bastará con observar el arte de algunos discos para descubrir que una importante cantidad de lo que hicieron las agrupaciones de los años noventa, ya alguien lo había realizado 30 años atrás.

El génesis del black metal

El 29 de abril del año 1980, con la grabación en Impulse Studios del demo Demon, una banda se atreve a llevar a las últimas consecuencias su concepto; o más que eso, a romper con los niveles de estridencia impuestos por el heavy metal y el punk. Fue Venom, banda nacida en Inglaterra a partir de la fusión hecha entre las agrupaciones Oberon y Guillotine, y que pasó conformarse por Jesuchrist en las vocales, Cronos en el bajo, Manitou en la guitarra y Abbadon en la batería.

Lo de los seudónimos tomados de la mitología era algo que Coven también había hecho en su momento, solo que a partir de entonces se convertiría en algo distintivo del género. Meses después de conformada, el vocalista decide retirarse, tomando su lugar el bajista Cronos. Alineación con la que graban el single In league with Satan. Luego se presentan por primera vez en vivo en el Quay Club de Newcastle, su ciudad natal, donde no les fue nada bien, puesto que la mayor parte del equipo no soportó el nivel de decibeles que producía la banda, lo que generó que la presentación terminara con la intervención de los bomberos.

Este hecho provocó que el nombre Venom automáticamente quedara eliminado de la lista de bandas que podían tocar en los clubes de la ciudad, aunque ello no impidió que para enero del año siguiente grabaran su primer álbum, al cual titularon Welcome to hell, con el que comenzaron a ganarse la aceptación del público en el nivel mundial.

En 1982 presentan un nuevo demo, compuesto por tres temas: To hell and back titularon al que sería la antesala de su segundo disco, el devastador y rotundo Black metal. Compuesto por once temas, esta pieza histórica del rock en general y del metal en específico, se caracteriza por su innovación en el género y en la propuesta lírica.

Creando su propio molde y fórmula, Venom llegó para fundar un nuevo estilo, un nuevo género, de título claro e impúdico donde se exalta la maldad. No sobra decir que fue un éxito rotundo, saliendo incluso del circuito underground y llegando a todas las tiendas de discos. En su trasegar inicial contó con destacadas bandas como Metallica, quienes hicieron de teloneros en su gira por EE.UU.

Durante el año 83 los ingleses graban un nuevo demo que hoy día es considerado de colección, dado que no salió al público y son escasas las copias existentes. At war with Satan fue, además, el anticipo de su tercer disco del mismo nombre, el cual aparecería unos meses más tarde. Para agosto de este mismo año aparece el single Die hard.

Un año más tarde (1984), Venom llega con el video en vivo de The 7th date of hell, así como con los singles Manitou y Warhead. En el 85 lanza su primer ‘greatest hits’, al que titulan From hell to the unknown…, con un total de 22 temas; así mismo, la banda llega con una serie de EPs que recopilaban sus conciertos en Japón, Francia y Estados Unidos.

Al final de este viaje, es Cronos quien se ha perpetuado como el único miembro original de la banda, quien se ha encargado de mantener el nombre de ésta en el mercado, pero sin lograr los niveles alcanzados en sus tres primeros trabajos, hoy legendarios.

Como es ya sabido, cuando una banda logra destacarse, aparece una serie de agrupaciones que le siguen la huella. Bajo la inspiración de lo hecho por Venom, no tardaron en aparecer bandas como Possessed, Destruction, Sodom, Slayer, Poison y Pentagram, que si bien sonaban un tanto similar a las bandas de thrash metal de aquella década, se diferenciaban por algo tan básico como la temática orientada hacia el mal, la abierta apología por todo lo que estuviera prohibido y un sonido que pretendía sonar a soundtrack de película de horror. Mientras que, por su lado, las bandas de thrash venían provenían principalmente del punk, manteniendo un sonido sucio y una estética callejera, así como una temática abiertamente social y anarquista.

Pero, ¡oh cosas de la vida!, tal como pasó con José Ortega y Gasset, quien dispuso dividir a los escritores por generaciones, y Douglas Coupland, que decidió que las generaciones de adolescentes se reconocieran por letras y a la nuestra le endilgó la X, alguien, en una indescifrable revista underground, dispuso utilizar las palabras ‘black metal’ para definir a una banda originaria de Suecia llamada Bathory; término que se generalizó y llevó a que en la actualidad todo aquello que suene medianamente parecido a esta banda, y no a las anteriores, se les encasille allí.

Una particular seña que se pierde en algún recoveco porque el mismo Quorthon Seth, vocalista de la agrupación sueca, dijo en repetidas ocasiones que nunca en su vida había escuchado a Venom, y que por su cabeza no se llegó a cruzar siquiera el definir su música como black metal.