|
Recién iniciaron sus ensayos, decidieron tomar por nombre para la agrupación el apellido de la condesa Erzsébet Bathory, conocida por su legendaria afición al sadismo y a la sangre, y sobre quien el director eslovaco Juraj Jakubisko lanzó recientemente una película.
El 19 de enero del año 1984 la banda entró formalmente a estudio para grabar dos temas que hoy día son considerados clásicos: Sacrifice y The return of darkness and evil, los mismos que aparecerían en la compilación Scandinavian metal attack, junto a las bandas Trash, Oz, Spitfire y Zero Nine, de las que solo Zero Nine y Bathory sobrevivirían al implacable paso del tiempo. Vale anotar que los finlandeses de Oz, en la portada de su álbum Fire in the brain, utilizaron una foto con la mano de Quorthon sosteniendo un cráneo en llamas. Las dos canciones, pues, que grabó Bathory resonaron de inmediato dentro y fuera de Suecia, y ello fue importante puesto que su tiraje inicial fue de 3.000 copias, las cuales se agotaron en la primera semana. De manera paulatina, en Bathory se fue reconociendo un sonido tan denso y maligno como no se había escuchado en banda alguna.
Los editores de varias revistas inmediatamente dieron en asociarlos con el nombre de un nuevo género iniciado por una banda inglesa llamada Venom; incluso, algunos indicaban que Bathory nacía de la inspiración de dicha banda, sustentando su idea en la canción Countess Bathory que Venom plasmó en su disco Black Metal en el año 1982. Al respecto, Quorthon aclararía más tarde: “Respecto a Venom, eso era una coincidencia. Realmente nunca escuché a Venom antes de grabar nuestro primer disco. Si hablan con los verdaderos fans del black metal, nos citarán a nosotros y a Venom como sus influencias, nunca dirán que plagiamos a Venom”. Si imaginamos que nunca hubiese existido Bathory, el black metal sonaría de una forma muy distinta a como suena hoy; sería quizá algo más cercano al thrash metal, sólo que con líricas totalmente malignas.
El sonido brutalmente innovador de los escandinavos generó que el viejo black metal quedara en el olvido y que algunas bandas que lo ejecutaban en un inicio, como Sodom y Destruction, terminaran por descafeinar sus letras y quedarse como parte de la corriente thrash.
La aceptación de Bathory era creciente. A menos de un mes de formada, la banda ya tenía una propuesta para grabar su primer álbum. El inconveniente radicó en que el único miembro activo era Quorthon, pues los restantes nunca habían terminado de acoplarse al sonido infernal que producían. Para no perder el tiempo, Quorthon decidió recomponer los temas ensayados y escribir nuevos; posteriormente contactó a Rickard Bergman en el bajo y a Stefan Larsson en la batería (ex compañeros suyos de la banda de punk), con el propósito de que ejecutaran la música que componía.
Para el 14 de junio entran a Heavenshore Studio y graban lo que sería su verdadero disco debut, al que titulan con el nombre de la agrupación. Un trabajo que no incluyó nombres ni fotos de los integrantes; su portada fue un dibujo realizado por el mismo Quorthon (también le acarreó criticas por su similitud con el ya mencionado álbum de Venom) y las letras estuvieron inspiradas en un grimorio de magia negra del siglo XV. Salió a la venta el 2 de octubre de ese mismo año bajo el sello Under One Flag.
El 27 de mayo de 1985 se publicó su segundo trabajo, The return…, esta vez con Andreas Johansson en el bajo. Este LP incluye en la contraportada un poema escrito por Quorthon, el cual contiene dentro de sus versos los nombres de las 11 canciones que conforman el álbum; también se destacada de esta producción el tema Born for burning, dedicado a la hechicera holandesa Marrigje Ariens, quien fue quemada a la edad de 70 años en la ciudad de Schoonhoven en 1591 por la Santa Inquisición. En este disco se omiten de nuevo fotografías y nombres de los integrantes, con excepción del líder de la banda.
Para aquel entonces, Quorthon empieza a introducirse en la música clásica, con lo que emprende la composición de los temas para su banda de una manera más metódica y mediante la realización de partituras. Es de esta manera que va tomando forma su siguiente álbum, Under the sign of the black mark, para el que Quorthon funge como escritor, compositor, vocalista, guitarrista y bajista, teniendo en la batería a Paul Lundberg y como bajista adicional a Christer Sandström. Este álbum, considerado obra cumbre del black metal de los ochentas, desciende en velocidad pero crece en cuanto a fuerza en los temas y adquiere mayor acentuación del sonido con una tendencia hacia la oscuridad. La portada de este álbum es una imagen de la escenografía para la opera Carmen, del compositor francés Georges Bizet (1838 – 1875), donde tienen al campeón de fisicoculturismo de entonces, Leif Ehrnborg, con una mascara de macho cabrío. Este trabajo salió al mercado en mayo de 1987.
Ese mismo año entran de nuevo a Heavenshore Studio para grabar su cuarto trabajo, ahora con dos nuevos integrantes: Vvornth en la batería y Kothaar en el bajo. Quorthon realmente pensaba en distanciarse un poco de la temática relacionada con el mal, por lo que decidió regresar a sus orígenes nórdicos mediante las sagas, historias de héroes y guerreros vikingos generalmente narradas en escaladas, como es el caso de Egil Skalagrimsson. La mayoría de estas poesías pertenecían a la tradición oral.
En este caso, Quorthon selecciona la historia de un guerrero joven, pues los vikingos difícilmente llegaban a viejos (llegar a esa edad era considerado una vergüenza), el cual sobrevive a un ataque a la villa en la que vivía. La forma de escribir los temas es totalmente dentro de la tradición poética de las sagas. El disco se tituló Blood on ice, pero Quorthon decidió no lanzarlo porque consideraba que este se alejaba demasiado de lo que era Bathory. Luego de hacerle algunos cambios, este trabajo es lanzado en 1996 bajo el sello Black Mark Prod.
El 8 de octubre de 1988 aparece un nuevo álbum: Blood fire death. Con una portada que describía bastante bien el giro que la banda iba dando lentamente, pero sin dejar de lado su esencia metálica, esta producción ahondaba más en los matices de tipo épico y en estructuras musicales más complejas, procurando siempre que el cambio fuese digerible para sus seguidores. Esta fue la primera producción en la que se incluyó una fotografía con los tres integrantes de la banda y sus seudónimos, lo que borró los rumores respecto a que era Quorthon quien interpretaba todos los instrumentos, como se pensaba en aquel entonces.
Una vez finalizada la grabación del disco anterior y en el transcurso de ese mismo año (1988), Bathory grabó Requiem, material en el que retoman mucho del sonido de sus primeros trabajos, a la vez que lo mezclan con una fuerte dosis de thrash metal. Una decisión que a Quorthon le vuelve a parecer errada, lo que le llevó a archivar el disco hasta 1994, fecha en la que el disco sale a la luz pero con cuatro canciones menos a como estaba propuesto en el original. Como se hacía costumbre ya, el disco de esta agrupación sueca sale sin los nombres de los integrantes.
:. Ver la segunda parte .:
|