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ABSOLVĔRE METAL



La responsabilidad nadie quiere cargarla, pero muchos sí la endilgan de manera fácil y ladina. Que la capital de Colombia sea casi el único epicentro para los grandes festivales es muestra del trabajo de quienes allí se lo han propuesto, independiente del ánimo que los mueva, y deja mal parada las otras ciudades que tanto han procurado conservarse los títulos que hace rato dejaron de merecer.

Esa disputa de quién debe ser el centro ya está resulta. No se trata de merecer sino de hacer, caso puntual en el que Bogotá ha tomado una evidente distancia de las demás regiones de nuestra geografía en cuanto a la realización de conciertos de metal se refiere (del resto también, pero acá hablamos de metal). Y este es el resultado no porque haya sido elegida por sorteo ni porque, como se estilaba otrora, le correspondiese por ostentar el título de ciudad capital.

Atrás quedaron esos centralismos políticos sin oficio, que pasaron a ser reemplazados actualmente por un régimen mucho más vehemente: el mercado. Ahora, si el mercado dicta que Bogotá se convirtió en el epicentro para acoger ese maremágnum de eventos con agrupaciones internacionales que inunda esa ciudad, es porque debe ser cierto: el número de habitantes lo permite, la cantidad de espacios adecuados para ello es el apropiado, porque los asistentes están pagando y porque, y acá está la gran diferencia con el resto de Colombia, los organizadores están haciendo una fuerte inversión.

La apuesta ha sido clara. Si el país no tuvo hasta hace pocos años la oportunidad de ver en vivo a grandes agrupaciones, era evidente que ahora muchas personas estaban esperando que esta explosión se diera. Además, por qué no hacerlo ahora que tanto se habla de apertura de mercados, de accesibilidad, y que se brinda por fin la oportunidad de apreciar la música en otro espacio, ya por fuera de la caja estroboscópica, de una emisora comercial, de un CD, de un MP3.

DESDE LAS DEMÁS CIUDADES DE COLOMBIA EL TEMA ES DESOLADOR. OCASIONALMENTE, ALGUNOS PRODUCTORES SE HAN ATREVIDO A EXPONER EN SUS TIERRAS GRANDES EVENTOS, EN LOS QUE HAN PERDIDO Y TAMBIÉN HAN GANADO (COMO EN TODO NEGOCIO).

Así mismo, quedan en el tintero un par de dudas: ¿hasta dónde la capital es diferente de las demás ciudades? ¿En medio de qué intríngulis se hizo tan diferente el público de un país que al parecer es tan similar, si lo miramos desde el sombrero vueltiao y Gabriel García Márquez? Las respuestas no existen y las hipótesis no son del todo claras.

En Bogotá han trabajado en la adecuación de espacios y los empresarios, con el riesgo siempre de por medio (como en todo negocio), han apostado por realizar la serie de shows que han venido brindado; de igual forma, la capital cuenta con la fortuna de un trabajo que se adelanta desde una doble vía: desde el sector privado se han embarcado en la labor de traer bandas reconocidas y cobrar por el concierto; y desde el sector público, el cual ha sabido leer (o se ha dejado recomendar) oportunamente por los gustos de los implicados: el caso de Rock al Parque es bastante ilustrativo: Carcass y Paradise Lost.

Desde las demás ciudades de Colombia el tema es desolador. Ocasionalmente, algunos productores se han atrevido a exponer en sus tierras grandes eventos, en los que han perdido y también han ganado (como en todo negocio). Y es por esas pérdidas y las escasas ganancias que predomina el temor a la hora de considerar la nueva realización de estos eventos, pues no siempre se logran subsanar los gastos de rigor. Un ejercicio de creación de públicos y una apuesta clara por hacer de esto un negocio autosostenible en el que, a excepción de Bogotá, pocos se han embarcado.

Por lo pronto, quienes viven en Bogotá disfrutan de las numerosas bandas internacionales que arriban para ofrecer sus conciertos; los demás seguirán (seguiremos) soportando viajes tediosos en bus o leyendo en Internet los comentarios de esos mismos eventos que podrían tener acogida en nuestras respectivas ciudades (por lo menos algunos), solo que por ahora nadie más se le mide (ni desde lo público ni desde lo privado) a la titánica tarea de cargar con el goce de las presentaciones en vivo con bandas de metal importantes. Aunque claro, es el público de esas mismas ciudades el responsable de esta nefasta realidad. Nadie en particular tiene la culpa, y todos estamos absueltos de hacerlo para no tener que perder.

:. Escriba sus opiniones o/y cometarios al correo electrónico contacto@melodiasenacero.com o a través de la sección Contacto .:

 
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