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KATATONIA

 
 

A Katatonia llegué porque generalmente busco en la música su capacidad para expresar sensaciones y en ella encontré que, como pocas, es capaz de mostrarse abierta, densa, profunda, obtusa y ensimismada, porque se expresa sin distorsiones fuertes, sin violencia sonora, sin vértigos, y es capaz de lucir hasta vulnerable. Pero no, no lo es.


Katatonia, la banda que me generó esto que expresé, se creó en Suecia en 1987, cuando generalmente el metal se estilaba fugaz para denotar pesadez y malignidad. Año en el que Anders Nyström (guitarra) y Jonas Renske (batería y voz), se dejaron influenciar por la música de bandas como Bathory y Celtic Frost, aunque no duraron mucho en aquel entonces porque se disolvieron; en 1992 se reunieron de nuevo y grabaron el demo de tres canciones que titularon Jhva elohim meth.

Fue necesario esperar hasta 1993 para escuchar el primer disco de la banda, al cual titularon Dance of december souls: una obra completa, taciturna, noctámbula, ajustada a un ritmo difícil de malear porque si bien se mueve entre un doom metal con atmósferas góticas, es notorio el black metal depresivo, épico, lánguido, feroz. Un disco que se expresa abrupto por algunos de sus pasajes, se conserva trasparente, serio, no muy brillante y con unos interludios acústicos horripilantemente bellos, repulsivamente colosales.

Luego de este álbum que fue grabado en diciembre de 1993 con la productora No Fashion, en 1996 Katatonia editó lo que pasó a ser su segundo disco, llamado Brave murder day, en el que contaron con la participación de Mikael Akerfeldt (líder de la también agrupación sueca Opeth) en las voces. Una producción que si bien es menos densa en sus atmósferas, expresa un profundo sentido trágico en su lírica y denota una beligerancia en sus intensiones rítmicas que se escapan y luego se detienen lánguidas.

En 1998 vio la luz su tercer placa, una producción más rítmica, lírica, acompasada, tenue: Discouraged ones. Un álbum que cobra importancia puesto que desde este Katatonia mostraba la forma en que se alejaba ya de lo que fue en sus inicios y comenzaba a marcar la hoja de ruta de lo que serían sus futuras producciones, sobre todo The great cold distance. Para entonces la banda incorporó dos nuevos integrantes, Fred Norman en la guitarra y Micke Oretoft en el bajo.

Un año después los suecos lanzaron Tonight's decision, la continuación armónica de lo que habían logrado en los últimos años, sonando con guitarras más rockeras, sutiles distorsiones, así como una voz serena y una música que en su conjunto transmite una pulsión de suicidio incontenible. Música que fluye y que al instante siguiente parece que se evapora; sonidos que nos habitúan y perpetúan en el ritmo de la lógica y la lacónica Katatonia.

Mediante una elaboración donde se elimina la estética y todos aquellos redondeles, el propósito de la banda ha sido ahondar, sobre todo y por encima de todo, en la sensación, en el estado donde la vida es incapaz se sentir progreso alguno, donde el sujeto que les oye se ve abocado a la introspección, al pensar, a verse a sí mismo de manera irrevocable.

Y es que las armonías ejecutadas por Katatonia, banda creadora de un estilo melancólico que apenas explota cuando ella surge, son capaces de sacrificar la agresividad en los ritmos, en la distorsiones y la brutalidad en la voz para encontrar la sustancia agónica que les permite sonar con una calidad de avanzada, pero que al mismo tiempo pareciera irradiar un estado de involución del ser, incapaz de salir de una opresión creciente.

Eso es Katatonia, música cercana al doom y al death metal, la agrupación que se destaca por sus tiempos, por sus ritmos complejos y reflexivos que con el paso de los años ha estado en la búsqueda y consolidación de ese estado de sosiego que le da nombre. Banda que desde el inicio sabía cuál era su norte, y así lo ha hecho saber en cada uno de sus discos plasmados hasta ahora, donde sorprende con sus estructuras nocturnales, taciturnas, pasivas e inquietantes, como las expresadas en Viva emptiness, el penúltimo álbum de la banda, grabado en el año 2003, el cual tiene profundas similitudes con el disco siguiente.

Por último, por lo menos hasta la fecha, está The great cold distance, su más reciente placa de estudio que salió al mercado en 2006 y con la que la banda tiene más que interiorizado su estilo sincopado, fluido, mustio. Música inspirada y distante que se encuentra cada vez más sólida y clara, aunque de elaboración compleja.

Si bien Katatonia es ahora más rítmica con una voz más del lado rockero, su estilo de espíritu apartado no deja de ser tan notoria, la catarsis del último suspiro ahogado por centurias.


DISCOGRAFÍA

Jhva elohim meth – 1992
Dance of december souls – 1993
Brave murder day – 1996
Discouraged ones – 1998
Tonight's decision – 1999
Viva emptiness – 2003
The great cold distance – 2006
Live consternation – 2007 (álbum en vivo)